10 PREGUNTAS PARA EL OBISPO EDIR MACEDO

Fundador y lídeo del Centro de Ayuda Espiritual, el obispo Edir Macedo, define la importancia del Espíritu Santo: “Es el bien más importante de la vida, el mayor tesoro del ser humano” y explica la necesidad de estos días de sacrificios: “Cuando sacrificamos por una causa divina, es imposible que Dios no oiga”. Vea la entrevista debajo:
1 – ¿Qué es el Espíritu Santo?
Obispo Macedo – El Espíritu Santo es Dios, es una persona de la Trinidad Divina. Uno solo con Dios Padre y Dios Hijo. Es el Espíritu Consolador que guía y sustenta la fe de aquellos que se entregan de cuerpo, alma y espíritu a Su Hijo Jesús Cristo.
El no es una fuerza, una energía o cualquier sensación, resultado de emociones o sentimientos.
Es una realidad viva y presente en lo íntimo de quien cree en la Palabra de Dios y es sensible para oír Su voz. Su actuación sucede de una manera concreta y permanente. Es el bien más importante de la vida, el mayor tesoro del ser humano.
2 – ¿Por qué la Iglesia está realizando 21 días de ayuno por el derramamiento del Espíritu Santo? ¿Cuál es el significado de esta abstinencia?
Obispo Macedo – Cuando sacrificamos por una causa divina, es imposible que Dios no oiga. Es imposible que Él no atienda nuestra oración, ¡es imposible!. He tenido experiencias personales para decir eso. En los momentos más difíciles y cruciales de mi vida, el Espíritu Santo nunca me abandonó. Y después de aquellos días, de aquellos momentos difíciles de luchas, vinieron los momentos de alegría, de gozo y de placer. El Señor Jesús pasó por eso.
3 – ¿La abstinencia es apenas de alimentos?
Obispo Macedo – No. En estos últimos días todos nosotros no estamos viendo televisión o navegando por internet, por ejemplo. Buscamos quedar distantes del mundo.
Estamos en el, peor manteniendo la distancia. De esta forma es más fácil para que el Espíritu Santo opere.
Usted tiene más capacidad de Oírlo. En estos días, muchos están enfrentando luchas. Y no es porque estamos en ayuno que vamos a encontras facilidades, ¡no!
Hay barreras difíciles. Pero, tenemos el apoyo del Espíritu de Dios para resistir las luchas.
Es claro que cuando prometemos y cumplimos nuestros votos, sacrificamos lo que tenemos que sacrificar, entonces ahí viene la cosecha. Y eso es lo que va a suceder.
4 – ¿La religión lleva a las personas al Espíritu Santo?
Obispo Macedo – No, jamás. Al contrario: El Espíritu de Dios libra a la persona de religiones, filosofías, mandamientos, doctrinas y otras ataduras para vivir por la fe y ser sierva de Dios.
Nada, absolutamente nada en este mundo puede transmitir vida para el ser humano, a no ser el Espíritu de la propia vida.
El Espíritu Santo es exactamente el Espíritu de Dios-Padre vivo, prometido por el Dios-hijo vivo, para vivir dentro de cada uno de nosotros, para que así tengamos vida eterna ¡así como el Dios-Padre y el Dios-Hijo la tienen!
5 – ¿Cuál es exactamente la misión del Espíritu Santo?
Obispo Macedo – Revelar al Señor Jesús en el corazón del hombre. El Espíritu de Dios vino y tiene la misión de habitar en la vida de quien Lo acepta.
En Su santidad, el Espíritu Santo edifica, consuela, guía y fortalece la vida del verdadero cristiano. Somos alojamiento del Espíritu. Jesús envió el Espíritu Santo a la Iglesia en el día de Pentecostés (Hechos 2) y bautiza a todos los que tienen un encuentro personal con El.
6 – ¿Qué es el bautismo con el Espíritu Santo?
Obispo Macedo – El bautismo con el Espíritu Santo significa poder, fuerza y coraje de vivir así como vivió el Señor Jesús aquí en la Tierra. Es imposible ser cristiano de acuerdo con la Biblia sin que haya un revestimiento sobrenatural de Dios sobre la persona.
Nosotros hemos visto muchos cristianos sinceros haciendo un esfuerzo enorme para mantener sus vidas de acuerdo con las Sagradas Escrituras, pero todo ha sido en vano.
Si con el bautismo en el Espíritu Santo ya no es fácil vencer las luchas de este mundo y mantener una vida recta y fiel, imagine sin el bautismo.
7 – ¿Cómo fue el su encuentro personal con el Espíritu Santo?
Obispo Macedo – Tuve que sacrificar mis deseos personales y Buscarlo de cuerpo, alma y espíritu.
Me entregué a la búsqueda con todas mis fuerzas y cobré de Dios Su promesa. Y, después de algunos meses, Lo recibí.
8 – En diciembre de este año, usted completará 40 años de casamiento con la Sra. Ester. ¿Cómo el Espíritu
Santo ha ayudado a su matrimonio?
Obispo Macedo – Ester y yo éramos como dos patatas. Fuimos cocidos durante el noviazgo durante 8 meses. En el altar, sellamos nuestra alianza y el Espíritu de Dios estaba allí para firmarla.
Después de haber sido amasadas, el Espíritu de Dios, como la leche, unió las “patatas” de forma inseparable. Nos volvimos como un puré.
Eso sucede con todos los que llevan en serio el compromiso del casamiento como si fuese con Dios.
9 – Usted ha repetido en su programa en la “Radio Aleluia” y en el blog que los participantes de esta campaña serán bendecidos. ¿Cómo es posible afirmar eso?
Obispo Macedo – Mire: nosotros somos como la tierra y Dios, en la persona del Espíritu Santo, es la semilla.
Si la tierra es buena, si la tierra está preparada, está abonada, si no hay piedras, si nuestra mente está limpia, si nuestro corazón está limpio, quiere decir, si no hay rencor, resentimientos, si nosotros estamos purificados de las cosas de este mundo, no existe nada para que la semilla no florezca.
¿Qué cree usted que va a suceder? La semilla divida, que es el Espíritu Santo, viene sobre nsotors de la misma forma como vino sobre María, que era vírgen.
Así va a suceder con cada uno que se entregue en esta campaña de fe.
10 – Si pudiese enseñar la única lección para quien está en la campaña y desea sinceramente recibir el Espíritu Santo, ¿Qué le diría?
Obispo Macedo – Sacrificio. Renúncia. Desvinculamiento completo de los pensamientos seculares y total inmersión en los pensamientos de Dios, la Biblia.
A partir de esta entrega total, obligatoriamente el Señor Jesús Cristo responde completando con Su Espíritu.
El dijo: “Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11.13)
Esa promesa es para los que creen. Quien cree reciba.
