:::¡REVESTIRSE DEL ESPÍRITU SANTO :::
“Cuando una persona quiere vencer las fuerzas del mal ella necesita estar revestida del Espíritu Santo; pero sobre todas las cosas Dios nos da el Espíritu Santo para hacer la voluntad de Él e instantáneamente aparecen los frutos y los dones en la vida de la persona.
Los dones del Espíritu Santo son: Palabra de Sabiduría, Palabra de conocimiento, Fe (la fe puede ser tanto un fruto como un don), don de sanidad, operación de milagros, profecía, discernimiento de espíritus (este don es muy importante, pues, muchas personas no tienen el don de discernir con quien están lidiando ya que cuántos no han sido estafados y engañados por el simple hecho de no saber cómo es en realidad aquella persona; es difícil discernir cómo es la otra persona, ya que, nuestro corazón es tierra que nadie puede pisar, por eso, necesitamos tener el don de discernir los espíritus, la biblia no se refiere a los muertos, sino, al espíritu de la persona), Diversidad de Lenguas e Interpretación de Lenguas.
¿Cuál es el propósito de manifestar estos dones? Cuando Dios nos da algo es para que le sirvamos a Él, esto no es para recibir un reconocimiento o una realización personal, usted debe venir a Dios para saber en realidad lo que Él quiere de usted.
¿Para qué Dios derramó el Espíritu Santo? ¿Para qué usted se realizara personalmente? no, el propósito, no, es este; pues, dice en Su Palabra que Él tomó a su Único Hijo en sacrificio para salvar nuestras almas Él dio todo de sí por nosotros y Dios espera lo mismo de cada uno de nosotros, es decir, que cuando Dios nos da los dones y su Espíritu no es para que pensemos en nosotros mismos y tengamos una satisfacción personal.
Él nos da estas herramientas para que ayudemos a las personas. Dios no se va a manifestar en su vida mientras usted esté pensando en sí mismo.
Su vida tiene que servir como ejemplo para salvar a otros, pues, su triunfo no es sólo para usted, sino, que es para que sirva como referencia y así las personas sepan que hay un Dios que cuida de usted.
Pr. Carlos. Si usted desea consejería, puede acercarse, estaré a su disposición.
