MERECEDORES DE LAS PROMESAS DE DIOS
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La revelación de la fe es algo extraordinario. A partir del momento en el que usted usa esa fe, se vuelve justo delante de Dios, quiero decir, merecedor. En vez de usar la palabra “justo” uso “merecedor” porque se hace más comprensible. Muchos piensan así: “No lo merezco”. En verdad, nadie lo merece. ¿Usted cree que yo lo merezco? Yo tampoco lo merezco, porque soy un hombre sujeto a errores.
La diferencia es que vivimos practicando la fe. Todos nosotros estamos incluidos en las fallas, en los errores, porque somos humanos. Si no pecamos con las manos, podemos terminar pecando con los ojos, con la mente.
Pero cuando creemos en las promesas de Dios, en esas Palabras, el Espíritu Santo, que nos dio la dádiva de la fe, que nos justifica, nos hace merecedores de la gracia de Dios.
Por lo tanto, manifestar la fe es asumir un compromiso con Dios. Un ejemplo es llegar y decir: “Señor Jesús, yo no sirvo, pero Te doy mi vida, decido seguirte a partir de hoy.
Estoy lleno de errores y fallas, pero voy a comenzar a enderezar mi vida, a disciplinarme bajo Tu Palabra, por mi fe en Ti”.
Eso es amar a Dios, el primer gran mandamiento. Amar a Dios no es un sentimiento que usted puede tener hacia Él. El amor a Dios significa ponerlo en primer lugar en su vida, ¡Eso es compromiso!
Cuando la persona asume esa fe, la lleva en serio. Entonces está abierto un canal de comunicación entre él y Dios, sin intermediarios. A cualquier hora del día, de la noche, en cualquier lugar o situación, usted tiene un canal abierto que lo une a Dios, que es la fe.
Si usted asume esa fe, se entrega, rasga su corazón y se lanza en Sus manos, ahí sí, Él entra en usted. Entonces, si era un pecador, no importa, en ese momento no lo es más, porque delante de Dios está limpio, libre, merecedor.
No necesita a la iglesia, a la religión, a nadie. Apenas de usted mismo y, sobre todo, de Él. Eso es la fe, ese canal que hace que la persona alcance todo lo que Dios ha prometido en Su Palabra.
Blog Oficial del Obispo E. Macedo Biografía: Obispo E. Macedo

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